Un vulgar párrafo de recepción
Suelen escribirse excelentes y destacados mensajes de bienvenida, donde los autores dan cuenta del sinnúmero de temáticas que buscan abordar o de los cientos de interrogantes que inundan sus cabezas.
Mi presentación es, sobretodo, pobre y desinteresada. No promete, no indica, no señala, no plantea, ni otorga perspectivas. Únicamente cumple con el ritual, y creo de correcta manera, de recibir al agotado viajero, en este caso al cansado lector, con unas palabras de amabilidad.
Ante todo, se agradecen los gestos amables y los sinceros saludos.

