La protagonista de esta historia será una persona real. Una persona que mira, escucha y respira... como ninguna otra. Ella se considera alguien normal, mas, para mí, es única. Única porque su existencia proviene de mis creencias, de mis sentimientos, y en parte, de mi voluntad. Su posibilidad de ser está en estas palabras, en estas puntuaciones específicas, en lo que yo desee que sea real y en mis aspiraciones de creatividad. Claro que eso no implica que yo sea un sujeto con grandes talentos; más bien, creo que debería ser recordado sólo por mis amigos y familia.
De todas formas, el camino que siga esta historia está en la facultad de mis manos. Nada debería poder impedir todo esto; pero, obviamente, yo no decido todas las cosas que pasarán en el futuro, y ni siquiera todos mis designios se fundamentan en decisiones propias.
Me he arrepentido de lo que antes he dicho. Decido no hacer nada, no hablar sobre nadie, ni escribir más estupideces. De ahora en adelante, el todo será regido por las partes, y el pensamiento por la sensación.