Una perspectiva freudiana de los acontecimientos (1era parte)
Paul Ricoeur, en un libro dedicado a revisar y criticar la epistemología psicoanalítica, califica a Freud, Nietzsche y Marx, como los "maestros de la sospecha". Si bien, únicamente, he leído algunos pasajes de aquel texto, por lo que mi comentario no versará sobre los postulados del filósofo francés, quisiera detenerme algunos segundos y especular libremente sobre el rótulo que otorga a dichos autores, en especial a S. Freud.
Creo que muchos destacan la perspectiva freudiana en términos de las reconocidas tópicas Consciente, Preconsciente, Inconsciente / Yo, Ello y Superyo; en términos de la valoración de la sexualidad y de su desarrollo durante la infancia; del complejo de Edipo; de los movimientos pulsionales, etc. No obstante, la valoración de la obra freudiana en dicho nivel carece de profundidad, no otorgando al creador del psicoanálisis el sitial que le corresponde.
Ante todo, la pregunta central será por la posición de lo Inconsciente en la vida humana ¿Cuáles son las implicancias del inconsciente en el transcurrir diario? ¿Cuál es su participación en la cotidianeidad de la existencia? Una aproximación preliminar requiere considerar la distancia presente entre el Yo y lo Icc. Después de todo, el Yo no es amo y señor en su propio hogar.
Cuando el Yo habla, habla sin saber lo que dice. Cuando el Yo intenta ocupar una posición de confiabilidad en relación al deseo, falla, y aquello porque el deseo se derrite en sus manos. El Yo intenta una y otra vez posicionarse como regente de los procesos anímicos, aspiración que en múltiples ocasiones le impiden reconocer la presencia de una instancia psíquica ubicada más allá de él. Lo anterior nos explica parte, y sólo parte, de las resistencias a los postulados freudianos. No cabe duda que la aceptación genuina de la existencia del aparato Icc, es un golpe a la esencia misma del Yo. Es asumirse en falta, es asumirse determinado por algo que no es él mismo.

