Canta nuevamente esa canción - dijo emocionada.
Ya la he cantado demasiadas veces - respondió él, con un hastío que habría sido sencillo percibir incluso desde una posición distante.
Ignorando la gestualización de Tomás, tomó la botella de agua que estaba a su derecha. Sirvió dos vasos.
A ver si esto ayuda a que esa cara se borre de tu rostro - esgrimió.
Para ti todo se soluciona con pequeñeces. No puedes entender que simplemente esté cansado de repetir la misma tonada una y otra vez - expuso Tomás. Su tono de voz había sonado más serio de lo que originalmente presupuestó.
Daniela se puso de pie y miró por la ventana. Me voy a mi casa, no veo motivo para quedarme - dijo, exhibiendo un afecto que más se aproximaba a la tristeza que al enojo.
Créeme que hoy no te detendré, pensó Tomás. Sin embargo, ninguna palabra salió de su boca.
Una vez Daniela se hubo marchado, Tomás se dejó caer sobre su cama. Con la cabeza sobre la almohada contempló el espectáculo que suelen otorgar los ojos cerrados. Con el paso de los minutos se quedó dormido. No despertó sino hasta horas avanzadas de la tarde. Ninguna llamada de Daniela. En ocasiones anteriores era ella quien buscaba acercar posiciones. Tomás solía adoptar una posición más pasiva.
El paso del día y el comienzo de uno nuevo no alteró el escenario, ella no había llamado. Él había pensado hacerlo en un par de ocasiones, pero motivos que desconozco lo habían disuadido. La alarma del reloj sonó tal cual había sido programada. La alta calidad de los aparatos electrónicos garantiza que su actuar sea el correcto. Con una cara similar a la que la gran mayoría de los seres humanos tienen al levantarse, Tomás apagó el estruendoso sonido.
Por qué no hacen estas cosas con un sonido más ameno - propuso de forma ofuscada. Lo que Tomás no ha considerado es que si el sonido fuese demasiado agradable, problablemente no cumpliría su función básica.
Se puso de pie y miró por la ventana, en una posición similar a la que Daniela había adoptado el día anterior. No pensó en ella, no pensó en nada, sólo focalizó su atención en un pájaro posado en la rama de un árbol. Como haciéndole un desprecio a tal animal, lo que únicamente es mi interpretación de sus actos, ya que no hay motivos que impulsen a una conducta de ese estilo, se giró y se dirigió hacia el baño.
Horas después estaba sentado en el pupitre universatario, oyendo las lecciones de biología que tanto adoraba. Daniela no parecía presente en sus pensamientos.